Hace unos días que me he trasladado, temporalmente, de municipio durante este mes de julio. No obstante, sigo por diversos medios, virtuales y en papel, los avatares que se suceden en mi municipio.
Y en ese orden de cosas, en la sobremesa del domingo pasado, después de comer una espléndida paella, plato obligatorio en las comidas familiares de verano, surgieron varios temas ripenses candentes entre los asistentes, que en su mayoría, residimos en Rivas.
La verdad es que no corren buenos tiempos para esta ciudad, otrora emblema de todo lo "in". De un tiempo a esta parte las cañas se les están volviendo lanzas, aunque, y así era la opinión general, la falta de previsión del gobierno municipal ha sido palmaria, por no ver venir, o quizá por verlo, pero no reconocerlo, el problema económico que ahora les estrangula.
- Claro, cuando se tienen las arcas llenas, se gobierna de maravilla. Pero ahora..... -comentaban varios.
- Ese no es el problema, es mucho más grave la insistencia en mantenerla y no enmendarla y además ocultar la realidad. Acabo de leer un artículo en el que el portavoz de IU sigue diciendo que no ha habido recorte en el transporte, sino que lo que se ha hecho es una red más sostenible- apunta uno de los contertulios- Y el alcalde se permite el lujo, con la que está cayendo en su consistorio, de hablar de rebeldía y del problema de los mineros.
- Para mi, lo peor-remata una tercera- es la insistencia en mantener una línea de gestión que es absolutamente nefasta, como si siguieramos ingresando lo mismo que hace cuatro años: contratar una empresa privada que gestione la EMV, por 1.500.000 €; invertir 800.000 € en el proyecto de una nueva ciudad deportiva, que va a costar 25 millones; siguen gastándose todos los meses casi 300.000 € en la revista municipal, principal órgano de propaganda del gobierno municipal, cuando hay, incluso, un acuerdo de Pleno, en contra. Mientras los trabajadores con los salarios al 70%, las Fiestas suspendidas, y las actividades y servicios municipales bajando a mínimos.
Mientras escuchaba, no podía remediar recordar las batallas dialécticas que protagonizamos en la última campaña electoral, hace un año, en las que los votantes del actual partido en el gobierno, IU, me aseguraban que aquello que anunciábamos desde el partido socialista de Rivas, la cuasi inmediata entrada en una grave crisis económica municipal sino se cambiaba la forma de gasto y se conseguían nuevas fuentes de ingreso, no era más que el fruto de una campaña sucia y torticera. La realidad nos ha dado la razón. Es hora que la ciudadanía sepa que, no habiendo para pan, es una absoluta irresponsabilidad seguir prometiendo pasteles.
Y en ese orden de cosas, en la sobremesa del domingo pasado, después de comer una espléndida paella, plato obligatorio en las comidas familiares de verano, surgieron varios temas ripenses candentes entre los asistentes, que en su mayoría, residimos en Rivas.
La verdad es que no corren buenos tiempos para esta ciudad, otrora emblema de todo lo "in". De un tiempo a esta parte las cañas se les están volviendo lanzas, aunque, y así era la opinión general, la falta de previsión del gobierno municipal ha sido palmaria, por no ver venir, o quizá por verlo, pero no reconocerlo, el problema económico que ahora les estrangula.- Claro, cuando se tienen las arcas llenas, se gobierna de maravilla. Pero ahora..... -comentaban varios.
- Ese no es el problema, es mucho más grave la insistencia en mantenerla y no enmendarla y además ocultar la realidad. Acabo de leer un artículo en el que el portavoz de IU sigue diciendo que no ha habido recorte en el transporte, sino que lo que se ha hecho es una red más sostenible- apunta uno de los contertulios- Y el alcalde se permite el lujo, con la que está cayendo en su consistorio, de hablar de rebeldía y del problema de los mineros.
- Para mi, lo peor-remata una tercera- es la insistencia en mantener una línea de gestión que es absolutamente nefasta, como si siguieramos ingresando lo mismo que hace cuatro años: contratar una empresa privada que gestione la EMV, por 1.500.000 €; invertir 800.000 € en el proyecto de una nueva ciudad deportiva, que va a costar 25 millones; siguen gastándose todos los meses casi 300.000 € en la revista municipal, principal órgano de propaganda del gobierno municipal, cuando hay, incluso, un acuerdo de Pleno, en contra. Mientras los trabajadores con los salarios al 70%, las Fiestas suspendidas, y las actividades y servicios municipales bajando a mínimos.
Mientras escuchaba, no podía remediar recordar las batallas dialécticas que protagonizamos en la última campaña electoral, hace un año, en las que los votantes del actual partido en el gobierno, IU, me aseguraban que aquello que anunciábamos desde el partido socialista de Rivas, la cuasi inmediata entrada en una grave crisis económica municipal sino se cambiaba la forma de gasto y se conseguían nuevas fuentes de ingreso, no era más que el fruto de una campaña sucia y torticera. La realidad nos ha dado la razón. Es hora que la ciudadanía sepa que, no habiendo para pan, es una absoluta irresponsabilidad seguir prometiendo pasteles.