miércoles, 2 de enero de 2019

Menudos petardos ( o como pasarse una ordenanza por el forro)

Rivas Vaciamadrid, 23 dic (EFE).- La Policía de Rivas ha iniciado un dispositivo especial de "prevención y seguridad" durante la Navidad en las zonas comerciales, al tiempo que vigilará la quema de petardos en la localidad, que está prohibida por la ordenanza municipal de prevención de ruidos y vibraciones.
A través de este dispositivo, que se llevará a cabo en coordinación con la Guardia Civil, se va a incrementar la presencia de agentes en las zonas comerciales para prevenir hurtos, vigilando también las zonas de estacionamiento.
Con todo ello, el Consistorio pretende "evitar, en la medida de lo posible, incidentes no deseados", con una vigilancia "intensa" en los centros comerciales del municipio, así como las zonas de comercio de proximidad.

Esta es la nota de la agencia de noticias EFE, recogida por distintas publicaciones, en este caso por La Vanguardia. Y como en tantas ocasiones, una cosa es predicar y otra es dar trigo.

Si tiramos de hemeroteca encontramos que el año pasado ya se intentó "sensibilizar" en 2017 sobre ese tema (1), aunque a todas luces con poco éxito, dado que este año la banda sonora del petardeo ha vuelto en día de Nochevieja. Valga decir que aparte de que por parte de la ciudadanía, en una mayoría, no se entienda que para divertirse haya que molestar, es que se conculca una normativa, o por lo menos eso creemos algunos que estamos acostumbrados a vivir con ese tipo de regulación, sobre todo para que la ciudad  no se convierta en una selva.

Claro que si se permite la venta, flaco favor estamos haciendo. Porque no estamos hablando de una "bombeta", sino de petardos que explotan debajo de soportales para que se multiplicque el ruido. Es penoso ver como perretes tiemblan de miedo. Pero no solo los animales, también los ancianos, o los bebés...

No hace falta abundar en las consecuencias. Simplemente queremos reflejar que esa "vigilancia" no ha sido del todo efectiva, seguramente no por negligencia, sino porque en un municipio como el de Rivas, con su extensión, no es fácil controlar. Eso es por lo menos lo que queremos creer.

Visto lo visto, el caso que se hace a la reglamentación, solo nos queda el apelar a la sensatez y a la convivencia, aunque a veces nos cueste creer en ellas.

Feliz 2019.












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