jueves, 27 de septiembre de 2012

Rivas, una mirada escrita

Tengo la certeza de que a diario miles de relatos se están escribiendo en cada calle, en cada parque, en cada rincón de nuestra ciudad. Son historias que, aunque trazadas con la minúscula del anonimato, encierran, seguro, vivencias y experiencias no solo interesantes sino a veces asombrosas, y siempre dignas de ser contadas.

Bien, pues catorce escritores de nuestro municipio, de ese grupo conocido ya en  todos los rincones culturales como Escritores de Rivas, han asumido el reto que supone observar con sus ojos literarios esos lugares que cuentan sin voz.

Siluetas que se recortan en el cerro del teléfono, tesoros ocultos en nuestro parque natural, misterios que se suceden en la biblioteca, en el convento o en un lugar tan poco esotérico como la oficina de correos, acompañan a otras narraciones que acontecen en parajes  tan conocidos como nuestros centros comerciales, parques, el monolito, el mercadillo o la misma Casa de las Asociaciones.

Veintocho ojos observando más allá de lo que se ve, para escribir el primer libro del nuevo sello Ediciones ER, "Rivas, una mirada escrita", para que todos los ripenses descubran esas pequeñas historias que pasan a nuestro lado y que no percibimos.

Asi, de nuevo,  Rivas exhibe su calidad cultural, que no es otra cosa que la suma de sus habitantes, de los que actúan y de los apoyan, en cualquiera de sus manifestaciones literarias o artísticas, sin olvidar que esta obra es, además, la demostración  palpable de que, a pesar de la época de crisis o quizá por ello, lo que hacen falta son ideas que abran nuevos horizontes, sin escudarnos en la falta de recursos económicos.

Rivas y la literatura, una vez más.

El libro, "Rivas, una mirada escrita" se presentará el día 10 de octubre, de 2012 a las 20,00 h, en la sala polivalente del Centro Cultural Federico García Lorca. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Compromiso y dignidad

Hoy, la agrupación socialista de Rivas ha hecho entrega a tres personas del premio compromiso. Las tres diferentes pero coincidentes en valores importantes que este premio recoge y realza: Pepa Bueno, periodista, Pilar Manjón, presidenta de la asociación de víctimas del 11M y Juan Carlos Rodriguez Ibarra, ex presidente de la comunidad de Extremadura.

Los tres han tomado la palabra y me han conmovido de diferente manera. Pero quiero referirme a una sola de las intervenciones que, bajo el sol de septiembre que iluminaba la plaza de la Constitución, traspasaba la mente y el corazón de los asistentes. Me refiero a Pilar Manjón. No es la primera vez que la oigo, y siempre me ha impresionado su aspecto de dignidad y de pena contenida, pero sobre todo su fuerza, que abarca más que el espacio físico de su figura vestida de negro. Hoy ha hablado, una vez más de justicia, o mejor dicho, de la injusticia que supone catalogar a unas víctimas de terrorismo en diferente división según sea la calaña de sus verdugos.

No cabe duda de que en España, para desgracia nuestra, sabemos mucho de atentados y de muertes por la intolerancia, pero, también, es incuestionable que el atentado del 11 de marzo de 2004 tuvo y sigue teniendo un significado profundo en nuestro imaginario histórico. Nadie que tuviera uso de razón ha olvidado esos días que desembocaron en las elecciones del 14 de marzo y en el vuelco electoral.

Pilar Manjón nos ha contado que el partido en el gobierno no ha perdonado nunca que ellos sean la cara evidente de un error histórico que se plasmó en la famosa foto de las Azores. Les han quitado el pan y la sal, e intentan que su asociación muera de inanición. Pero no les han callado, y su voz hoy ha envuelto a los socialistas ripenses que, sentados, escuchábamos emocionados sus palabras.

Personas como ella, que sobreponiéndose al dolor tran profundo como es que te maten un hijo, toman la bandera para que este mundo sea un poco más justo,, hacen que nos merezca la pena seguir luchando.

Dignidad y compromiso: hoy lo he visto en Rivas.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Aguirre o la cólera de Dios

Conocí a Esperanza Aguirre a finales de los noventa. Estuve con ella en dos ocasiones. La primera cuando se inauguró el IES Europa y la segunda en una cena organizada por el partido popular- a la que acudí invitada por mi asociación de empresarios- en el palacio del Negralejo. Entonces ella era ministra de Educación y coleaba todavía la famosa anécdota de Sara Mago. Me encontré entonces con una mujer fuerte, dicharachera y- ¡cómo nos gusta este adjetivo para los poderosos!- campechana.

Pasaron varios años y llegó a la presidencia de la comunidad de Madrid el el rebujo de uno de los "pucherazos" electorales más evidentes, el "tamayazo". Y nadie la ha podido mover de allí hasta ahora, más que su propia voluntad de marcharse.

Desde que la noticia ha saltado a los medios, no dejo de leer especulaciones en torno a las causa reales: que si un tumor, que si el intento de hacerse con el poder del Estado, que si pitos que si flautas...

Imagino que la causa tiene que ser muy fuerte, pues no conozco a nadie más enamorada del poder que la Aguirre, y además que disfrute tanto con él, aunque la saquen la piel a tiras. Es una mujer que se pone el mundo por montera, a sabiendas que, en su partido, es la tuerta entre los ciegos, por lo menos en Madrid.

Deseo que no sea la enfermedad lo que la obligue a retirarse, porque por muy retorcida que haya sido, mutilando todo lo que oliera a servicio público en nuestra comunidad, desmantelando la Educación y la Sanidad. No debemos olvidar-aunque  ella sí lo hace una vez y otra,  siempre que abre la boca - que el respeto a la persona es un derecho fundamental

No creo que el panorama mejore en la era post-Aguirre. La compañia que la rodea deja todavía más que desear. Además, no nos olvidemos que somos los ciudadanos los que ponemos con nuestro voto o con nuestra abstención a quienes nos gobiernan. Y si Dios, con su cólera ante tanto desmán, no lo remedia y el Psoe no espabila, con Aguirre o sin Aguirre, nos queda desierto a los progresistas para rato.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Cultura rockera como negocio

Pues de vuelta a lo cotidiano, después del paréntesis de la vacaciones, aunque sea una vuelta extraña, sin ese elemento de encuentro que suponían las fiestas de septiembre.

En fin, que la crisis nos está aguando las fiestas y el gobierno municipal, que tampoco ha tenido un verano de vino y  rosas, nos ofrece la cultura para dinamizar los negocios. Eso, por lo menos, leo en un artículo de una revista local, en la que el portavoz de IU y concejal de Educación defiende la celebración del Festival en Vivo como elemento dinamizador del comercio local, ya que va a atraer a un montón de público durante tres días que, parece ser,  llenarán las plazas y calles ripenses, dejando millones de euros, además de activar la utilización del Auditorio Miguel Ríos- auténtica patata caliente para este gobierno, por su coste y escasa rentabilidad-, dando algún sentido el recinto ferial, vacío de casetas festeras.

Con todo el respeto que me merece este edil, porque uno no llega a donde él está sin tener ciertas cualidades, me parece que no tiene una visión muy real de la economía de este municipio. Tres días de festival, por muy en vivo que sea, no reactiva una economía prácticamente inexistente. El problema que tiene Rivas es que no hay un tejido empresarial potente que sustente esta actividad económica y que sea capaz de aportar al municipio los recursos suficientes. Y esto es así, porque, y el señor concejal lo sabe, durante muchos años se ha vivido- y ya es cansino repetirlo, aunque se verdad- de los ingresos de una sola actividad: la construcción, cuyos dineros se encuentran trasformados en polideportivos, colegios, otras infraestructuras, entre las que se encuentra el recinto ferial. Y mientras tanto, no hubo preocupación de captar empresas que se radicaran en Rivas y crearan un empleo de calidad y consolidado.

Claro que la cultura puede ser una buena forma de reactivación económica, pero hacen faltas más iniciativas que solamente tres días de rock. No sé si es que hay dificultades en el flujo de información entre la concejalía que se ocupa de los asuntos económicos y el el portavoz municipal, pero mucho me temo que si éste le pregunta a aquella le va a decir que está la cosa para pocas músicas.

Quizá si empezamos a poner los pies en la realidad, el año que viene las fiestas de septiembre volverán a celebrarse y quizá con el patrocinio de empresas que sí han encontrado un Rivas que no es solo una gran ciudad para vivir, sino también para trabajar y emprender.