Hoy, la agrupación socialista de Rivas ha hecho entrega a tres personas del premio compromiso. Las tres diferentes pero coincidentes en valores importantes que este premio recoge y realza: Pepa Bueno, periodista, Pilar Manjón, presidenta de la asociación de víctimas del 11M y Juan Carlos Rodriguez Ibarra, ex presidente de la comunidad de Extremadura.
Los tres han tomado la palabra y me han conmovido de diferente manera. Pero quiero referirme a una sola de las intervenciones que, bajo el sol de septiembre que iluminaba la plaza de la Constitución, traspasaba la mente y el corazón de los asistentes. Me refiero a Pilar Manjón. No es la primera vez que la oigo, y siempre me ha impresionado su aspecto de dignidad y de pena contenida, pero sobre todo su fuerza, que abarca más que el espacio físico de su figura vestida de negro. Hoy ha hablado, una vez más de justicia, o mejor dicho, de la injusticia que supone catalogar a unas víctimas de terrorismo en diferente división según sea la calaña de sus verdugos.
No cabe duda de que en España, para desgracia nuestra, sabemos mucho de atentados y de muertes por la intolerancia, pero, también, es incuestionable que el atentado del 11 de marzo de 2004 tuvo y sigue teniendo un significado profundo en nuestro imaginario histórico. Nadie que tuviera uso de razón ha olvidado esos días que desembocaron en las elecciones del 14 de marzo y en el vuelco electoral.
Pilar Manjón nos ha contado que el partido en el gobierno no ha perdonado nunca que ellos sean la cara evidente de un error histórico que se plasmó en la famosa foto de las Azores. Les han quitado el pan y la sal, e intentan que su asociación muera de inanición. Pero no les han callado, y su voz hoy ha envuelto a los socialistas ripenses que, sentados, escuchábamos emocionados sus palabras.
Personas como ella, que sobreponiéndose al dolor tran profundo como es que te maten un hijo, toman la bandera para que este mundo sea un poco más justo,, hacen que nos merezca la pena seguir luchando.
Dignidad y compromiso: hoy lo he visto en Rivas.
Los tres han tomado la palabra y me han conmovido de diferente manera. Pero quiero referirme a una sola de las intervenciones que, bajo el sol de septiembre que iluminaba la plaza de la Constitución, traspasaba la mente y el corazón de los asistentes. Me refiero a Pilar Manjón. No es la primera vez que la oigo, y siempre me ha impresionado su aspecto de dignidad y de pena contenida, pero sobre todo su fuerza, que abarca más que el espacio físico de su figura vestida de negro. Hoy ha hablado, una vez más de justicia, o mejor dicho, de la injusticia que supone catalogar a unas víctimas de terrorismo en diferente división según sea la calaña de sus verdugos.
No cabe duda de que en España, para desgracia nuestra, sabemos mucho de atentados y de muertes por la intolerancia, pero, también, es incuestionable que el atentado del 11 de marzo de 2004 tuvo y sigue teniendo un significado profundo en nuestro imaginario histórico. Nadie que tuviera uso de razón ha olvidado esos días que desembocaron en las elecciones del 14 de marzo y en el vuelco electoral.
Pilar Manjón nos ha contado que el partido en el gobierno no ha perdonado nunca que ellos sean la cara evidente de un error histórico que se plasmó en la famosa foto de las Azores. Les han quitado el pan y la sal, e intentan que su asociación muera de inanición. Pero no les han callado, y su voz hoy ha envuelto a los socialistas ripenses que, sentados, escuchábamos emocionados sus palabras.
Personas como ella, que sobreponiéndose al dolor tran profundo como es que te maten un hijo, toman la bandera para que este mundo sea un poco más justo,, hacen que nos merezca la pena seguir luchando.
Dignidad y compromiso: hoy lo he visto en Rivas.

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