Hablar de sufrir las obras, ya sean en el domicilio particular o aquellas que se llevan a cabo por parte del ayuntamiento hacen que, inevitablemente, se te pongan los pelos como escarpias. No obstante, normalmente son necesarias para mejorar la calidad de vida.
Por lo menos eso es lo que dicen a los vecinos y vecinas de Covibar afectados por la remodelación urbana, cuando se ven obligados a sufrir ruido, polvo y, sobre todo, el riesgo diario de encontrar una mísera plaza de aparcamiento.
Porque, queridos convecinos, aparcar en la zona aledaña a las obras es una odisea. Rotondas, aceras, esquinas se ven sembradas de automóviles. Y como llegues más allá de las once de la noche, apaga y vete. La única alternativa es el aparcamiento del TFM, que no tienen vigilancia y que para algunos supone un paseíto hasta su domicilio.
No es que hubiera muchas facilidades antes. El servicio un tanto escaso del transporte interurbano y el diseño lineal del metro hace que muchos vecinos y vecinas deban de usar el coche para moverse por un municipio de complicado trazo urbano. Por tanto, aquellos ripenses que viven en las cercanías de las estaciones del metro ven desde hace tiempo colapsadas las plazas de aparcamiento también en sus calles, una vez que los reducidos aparcamientos disuasorios se completan.
Imaginemos que las obras que se llevan a cabo en la avenida de Covibar y de la calle Abogados de Atocha mejorarán la vida de la ciudadanía (faltaría más). Pero la pregunta del millón es: ¿dónde aparcaremos una vez terminadas dichas obras? Porque tal y como se observa desaparecerán unas cuentas plazas de aparcamiento.
Esperemos que solo sea casualidad que la empresa pública de la vivienda de Rivas (EMV) disponga de 936 plazas libres de aparcamiento subterráneo justo en los aledaños de las calles ensanchadas. No sería mala solución si el precio de una plaza de garage no fuera de 10.000 euros más IVA, y en alquiler de 40 al mes (más el IBI y la comunidad de propietarios). Vamos, lo que viene siendo precios populares...
Nadie niega que hay que disminuir el uso del coche y hacer las ciudades más habitables para los peatones, pero no empezar la casa por el tejado, es decir, sin dar alternativas que favorezcan las soluciones. Mientras tanto la ciudadanía vive la inquietud de no saber.
Nadie niega que hay que disminuir el uso del coche y hacer las ciudades más habitables para los peatones, pero no empezar la casa por el tejado, es decir, sin dar alternativas que favorezcan las soluciones. Mientras tanto la ciudadanía vive la inquietud de no saber.
PD: No, no seamos mal pensados, seguro que es casualidad.
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