Dos veces al mes me reúno en una sesión de networking, en la que pequeños empresarios y emprendedores nos sentamos y compartimos experiencias y dudas con el objetivo de que, si es verdad que la unión hace la fuerza, seamos capaces de afrontar y superar esta interminable crisis. Porque ser empresario en general, y en Rivas, en particular, no es fácil. Eso me decía un compañero. Y continuaba la reflexión diciendo que, si bien es verdad que Rivas es una excelente ciudad para vivir, no lo es para trabajar, pues su oferta es escasa. Comenzó un interesante debate sobre como tendría que ser o como la administración local debería de ser capaz de abordar el problema de la falta de tejido empresarial. Muchas fueron las sugerencias. Desde la oferta de suelo municipal en alquiler a un bajo precio o con años de carencia, a crear un departamento municipal que se encargara de traer empresas a precios interesantes y con trato preferente, deslocalizándolas de otros lugares.- Es que parece mentira- comentó una compañera empresaria- con la de dinero que ha entrado en este municipio, y ahora se ven con falta de presupuesto.
- Ya- contestó un pequeño comerciante- pero eso ha servido para construir grandes infraestructuras que ahora hay que mantener, y que han sido el buque insignia para los gobiernos municipales en general y de un partido en particular. Pero ahora, que no venden un terreno ni locos, viene el tío Paco con las rebajas, e intentan sacar de donde no hay.
- En eso tienes razón- apostillo otro empresario- lo que ocurre es que mientras entraba el dinero de los promotores no hacía falta pensar en buscar otras formas de sostener el municipio....
Yo escuchaba con interés los diferentes, pero coincidentes puntos de vista de mis compañeros, recordando una frase: Rivas crece pero no se desarrolla.
Es cierto. En veinte años Rivas ha crecido de una manera asombrosa, pero no es una ciudad en absoluto sostenible. Basta con darse una vuelta por las zonas comerciales para ver locales vacíos, oficinas yermas, carteles de "se vende" o "se traspasa", junto con zonas verdes, colegios, polideportivos y edificios municipales que hay que mantener.
Se dijo que Rivas era una ciudad dormitorio, donde la mayoría trabajaba fuera. Pero ahora, las nuevas generaciones quieren trabajar y vivir en Rivas, y esta ciudad, me temo, no les da respuesta.
¿Quizá perdimos la oportunidad hace años, cuando la vorágine del ladrillo nos llevaba en volandas? No lo sé... aunque, como remató un compañero en la reunión, todavía nuestro alcalde sigue diciendo que desde el Ayuntamiento crean empleo porque construyen vivienda pública, aunque luego no la vendan...
Cuánto cuesta a veces aprender la lección...
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