jueves, 31 de mayo de 2012

Fisuras en la aldea gala

Como siempre cuento, viviendo en un barrio no puedes evitar charlar con unos y con otros. Hoy el mentidero de la villa se ha centrado en la pescadería, en donde, dicho sea de paso, me he quedado espeluznada al ver el precio de bonito, de la perca  o del emperador, que debía ser de la China.
No sé como una cosa ha llevado a la otra, pero hemos acabado hablando de la manifestación de ayer, en la que los trabajadores públicos municipales protestaban por el recorte de salarios. Curiosamente, no era el tema de las reivindicaciones lo que ha centrado los comentarios, sino el que por vez primera hubiera un acto de este tipo contra el gobierno municipal, que ostenta Izquierda Unida por mayoría absoluta, y que ha regido los destinos de nuestro municipio, casi siempre en coalición con el Psoe, últimos veinte años, hasta estas últimas elecciones municipales.
Aunque ha habido opiniones de todo tipo, la mayoritaria hacía hincapié en que lo fácil ha sido gobernar como lo han hecho todos estos años, cuando las arcas estaban repletas y ahora, con las vacas flacas, tienen que hacer lo mismo que está haciendo el PP. Me ha sorprendido como casi nadie defendía la postura del gobierno municipal, a pesar de que en mi barrio IU tiene un número respetable de votantes.
He querido mantenerme al margen de la discusión, eso sí, con los oídos muy abiertos, y mientras escuchaba, intentaba decidirme entre el bonito o los boquerones, o dado el precio de ambos, hacer dieta. Lo que es cierto es que la ciudadanía, unas veces con razón y otra sin ella, está más que harta de la clase política.
Mientras volvía a mi casa, bajo el sol de este último día de mayo, recordé la dureza de la campaña electoral municipal el año pasado, en la que participé como una de las candidatas a concejala; los duros debates en las redes sociales con aquello que defendían  ,  a capa y espada  y con una fe a prueba de bombas,  que IU jamás haría lo que ahora se ve obligada a hacer, y como  esos mismos enarbolaban con orgullo el atributo que hace tiempo dieron los medios de comunicación a Rivas Vaciamadrid, la aldea gala, en clara referencia a la de Asterix, y su resistencia  a la invasión de la derecha.
Y mira por donde, la amenaza, esta vez,  no va a venir del exterior, sino que se han empezado a ver  fisuras en muralla de la aldea gala que se han abierto, al contrario de lo que se esperaba, desde dentro.


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